Estamos en el puente de la Hispanidad. Se nos han juntado tres días libres, en algunas comunidades … ¡Hasta cuatro días seguidos de fiesta!
¡Vamos! ¡Hay que aprovecharlos! ¿Dónde nos vamos?
Y creo que lo peor que nos está pasando socialmente es que, más que irnos, lo que queremos es que se vea que nos vamos.
Posteamos nuestras sonrisas frente a la puerta de embarque “¡Ey! Que me voy… Y ya veis que mi destino mola mazo”.
Pasan un par de horas. Y viene otra foto. Las nubes desde el avión. ¡Qué paz!
Otro rato, otra foto. La del plato que te comes. ¡Pintaza!
Otro rato, otra foto. El monumento de rigor.
Y así los tres días…
O no.
¿Y si este puente, estemos donde estemos, viajemos o no, lo vivimos más despacio, más profundo, más para nosotros?
¿Y si nos miramos a los ojos y conectamos? ¿Y si saboreamos ese plato, disfrutamos de encontrar formas en las nubes, o nos dejamos impresionar por los siglos de historia que nos rodean?
Sin fotos, sin postureos. Solos tú, tus compañeros de puente y el mundo que te rodea
Que este puente nos lleve a vivirlo de verdad. Sin filtros

