Esta mañana conversaba con mi marido sobre la IA, y sobre los grandísimos miedos que está despertando.
La conversación nos llevó enseguida a una idea inquietante: ¿qué pasa si cada vez necesitamos hacer menos nosotros para conseguir los mismos resultados?
Esta reflexión conecta de inmediato con una de las preguntas más potentes a las que he tenido que hacer frente en mi vida, y que apareció de repente, un día de 2022 en mi Facebook. Es de Enric Corbera y dice así:
Si te valoras por lo que haces, ¿qué vales cuándo no haces nada?
Guau.
Lo dice todo.
Lo explica todo.
Lo cuestiona todo.
Vivimos en una sociedad en la que nos valoramos por lo que hacemos, por lo que conseguimos, por lo que aportamos, …
Si eso se va a reducir con la IA, irremediablemente la percepción de nuestro valor también va a bajar.
Eso pensamos. Y ese es el miedo que se esconde detrás del miedo a la IA.
El miedo a no valer, el miedo a no saber qué hacer cuando tenga tiempo para mí, el miedo a no saber qué soy o mejor, quién soy, qué valgo, cuando no hago nada.
Tal vez ha llegado ya el momento en el que conectemos como humanidad con el valor intrínseco de cada SER humano, que es ni más ni menos, SER.
Ser tú. El único tú. La única tú. Ser. Respirar. Mirar. Amar. Contemplar. Estar.
Todo eso que jamás podrá SER artificial.

