La importancia de pedir ayuda

Este fin de semana ha sido súper especial para mí: ha sido el primero en muuuuchos meses en que no he tenido alergia. Hacía tiempo que tenía que ir al médico y por fin la semana pasada, más por necesidad que por voluntad, fui al otorrino.

-¡Jolines! ¿Por qué no habré ido antes? Es lo que me repito constantemente.

Y me ha dado por pensar lo mucho que me cuesta pedir ayuda.

Nos han enseñado que pedir ayuda es de débiles, que tenemos que poder, que si no podemos, hay que seguir intentándolo… Y eso, algunos, lo llevamos grabado a fuego.

Sin embargo, me doy cuenta, ya tras algunos años caminando en la aceptación de mi vulnerabilidad, que pedir ayuda y aceptarla cuando llega, es al contrario de lo que puede parecer, un símbolo de fortaleza interior.

-Vale, no puedo con todo

Y… ¡no pasa nada!.

Y lo mejor… es que nadie nos pide que podamos con todo.

Bueno, nadie, salvo uno mismo…

En fin, llegamos a lo que solemos encontrarnos algunos al empezar a rascar: Somos nuestro peor juez.

Así que, a tratarnos con cariño, a darnos un auto abrazo, una palmadita en la espalda, y a celebrar que seguimos en camino.

Quizás hasta además de auto abrazarnos, podamos PEDIR un abrazo a quien está a nuestro lado, sabiendo que la verdadera fortaleza no está en poder con todo.

Sabiendo que la verdadera fortaleza está en seguir caminando.

Feliz semana.


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Camino, Ser

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