Rodearte de quienes te quieren bien

El mayor regalo que me ha dado la vida es contar con personas que no solo están cuando todo va bien, sino que se quedan cuando estoy insoportable.

Desde fuera puede parecer que siempre tengo todo bajo control, que en mi vida reina la calma y el sosiego. Pero no. No siempre es así.

Es cierto que el autoconocimiento y las herramientas de autocontrol, análisis y superación ayudan muchísimo. Pero no nos hacen infalibles. A veces, saber lo que sabes y aun así caer es incluso más frustrante. Ese momento de “¿Será posible? Con lo que yo sé… y mírame”.

El juicio interno es durísimo.

Y justo ahí, contar con alguien que te acompaña siempre y que te recuerda quién eres —independientemente de lo que sientes o haces— es un regalo envuelto directamente en el cielo.

A partir de ahí, una vez alguien te enciende el interruptor, las herramientas ayudan a acelerar el proceso. Pero sin esa persona que te señala la luz, el camino sería infinitamente más largo y más arduo.


Escrito por

Categoría

Vínculos

Publicado

comparte