Desencanto, ¿o será que todavía no lo sé hacer?

Cuando de repente ves que algo que habías deseado mucho, con mucha intensidad, desde hacía mucho tiempo…, se cumple y lo tocas con las manos, pasa algo. Algo raro. O sorprendente, más bien.

Ya está. Es chulo. Está aquí. ¡Qué bien!, ¿no?

Pero … ¿ya está? ¡¿ya está?!

Y sin haberles invitado, aparecen sorprendentemente… ¡el desencanto! porque ¿tampoco es para tanto?, y luego la duda .. ¿a ver si me he equivocado y no es esto lo que realmente quiero?

¡Jolines!

En esos instantes incómodos a mí me va bien, primero hacerme consciente del sinsentido, y luego parar, recogerme y conectar con algunos de esos momentos en los que deseaba hacerlo, me imaginaba consiguiéndolo, … y sobre todo recordar el momento y la emoción que me embargó cuando supe que era hora de empezar. ¡Sí, esto es lo que quiero, esto va conmigo!

Pero entonces… ¿Por qué esas sensaciones?

En mi caso la exigencia, la falta de seguridad, la necesidad de control, la inexperiencia, … juegan en contra del disfrute.

Y aun habiéndome hecho consciente de ello, ¡cómo me cuesta soltar!

Sigo tensa, exigida, intentando controlar y medir,….y no disfruto. Y vuelvo a pensar que el problema está fuera, en que tampoco es para tanto, en que había puesto demasiadas expectativas, o en que me he equivocado de sueño….

Si en mí existe la semilla del deseo, y además ese deseo encaja con lo que se me da bien y lo que me gusta hacer, quiero soltar, quiero confiar en quién sembró la semilla, y en quién me dio la capacidad para conseguirlo, porque hoy ya es una realidad.

Así que será que estoy todavía aprendiendo. Que no lo sé hacer…. POR AHORA.


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