Dentro de nada, como imagino que muchos de vosotros, empezaré las ansiadas vacaciones de verano.
En los últimos días me he descubierto con cierta ansiedad para “rellenar” de actividades esas semanas: “¡Venga familia! A pensar planes, que hay que aprovechar”.
Lo normal, ¿no? Pero ¿es realmente normal, o quizás lo habitual?
Si soy sincera, sé que detrás de los innumerables planes de verano, hay cierto vértigo a parar, a aburrirme, y en definitiva a tener un tiempo del que ser dueña, y con el que decidir qué es lo que quiero hacer.
Y ahí viene el salto al vacío: ¿qué quiero yo?
Y tú, ¿qué es lo que quieres?
A mí me han contado, —no sé si será verdad—, que hay personas que aprovechan las vacaciones para parar, mirar su vida, saborear los momentos que surgen, aburrirse, y a veces, incluso se responden a preguntas que les enfocan para el resto del año, e incluso el resto de su vida. ¡Qué cosas!
En fin, querid@, felices vacaciones. Haz con ellas lo que quieras.
Es tu tiempo.
Tú decides.

