¡Qué vuelen!

Hace unas semanas que mire por dónde mire, me encuentro la misma frase:
La ironía más grande de la maternidad es que estás criando a la única persona sin la que no puedes vivir, para que sea capaz de vivir sin ti

Y si tienes niños preuniversitarios en tu casa, la frase te habrá llegado al alma, como a mí cada vez que la leo. Y llegan al alma un cúmulo de emociones y sentimientos, contradictorios y todos ellos naturales, que pueden desbordarte.
A mí estos días me desbordan.

Me han desbordado especialmente el miedo y la tristeza, y aunque no quiero negar esas emociones que existen y son naturales, desde hoy DECIDO que el timón lo lleven la ilusión y la confianza: confianza en mis chicas, en sus recursos, en su camino y en el camino recorrido juntos, y que nos ha traído hasta aquí. E ilusión por la nueva vida que empieza, una vida en la que la fortaleza de las alas se despliega, con la confianza de que la rama, que es su hogar, siempre las acogerá con amor.

Porque NO SON NUESTROS. Les hemos regalado la vida, pero es suya, y con ella harán y serán lo que decidan hacer y ser.
¡Qué vuelen nuestros pajarillos!


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